¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar? Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio.
Y parece que la respuesta a la pregunta es obvia. No se puede huir. Una vez que no tienes donde ir, ya no tienes nada que hacer. Y puede que las cosas no sean lo que parecen, pero uno se da cuenta de cuando es despreciado por alguien. Es como una especia de vuelta que el estomago te da. Y cuando uno se coloca una armadura contra las opiniones de la gente, siempre necesita a alguien para tener a su lado. Alguien que sabe que no puede romper la armadura, pero que tiene recovecos, y te pinchan. Y te duele. Más que nunca.
Cuando te desprecian aquellos a los que aprecias... Entonces es cuando ya no tienes islas para naufragar. Cuando no tienes ninguna alternativa posible. ¿Qué hacer? Nadie me lo va a decir. Espero descubrirlo algún día.
Me calmo. Me sereno. Me digo que las cosas tienen que estar sacadas de contexto.Pero al final me doy cuenta de que no. E incluso intentandolo a fondo, no me calmo. Odio que la gente piense que soy lo que no soy. Pero la armadura me protege. Pero aquellos cercanos, aquellos que de repende me tratan de estupido, de inculto, ignorante. Estos son los que me hacen daño.
Perez-Reverte me hiere ligeramente. Me molesta.
Esto me daña, me duele. Me duelo.
Y a mi que nunca me ha faltado el autoestima, lo empiezo a ver desaparecer en unas tinieblas que me muestran como en realidad soy, y como me quieren hacer verme. Mis opiniones ya no cuentan tanto, simplemente las criticas que recibo. Me duelo.
Y como me gustaría que no fuera así. Porque de verdad me esfuerzo.
Tobalstylo: whatever people say I am, that's what I'm not
martes, 2 de junio de 2009
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