Todos nos enfrentamos en nuestras vidas con decisiones agonizantes, elecciones morales. Algunas son a gran escala, la mayoría de estas decisiones son inferiores, pero, nos definimos a nosotros mismos por las decisiones que tomamos. De hecho, somos la suma de nuestras decisiones.
Los eventos se desarrollan tan impredeciblemente, tan injustamente. La alegría humana parece no haber sido incluida en el diseño de la creación. Sólo somos nosotros los que con nuestra capacidad para amar
le damos sentido a este universo indiferente.
Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos parecen tener la capacidad para seguir intentandolo e incluso encontrar placer en las cosas simples, como su familia, su trabajo y en la esperanza que las próximas generaciones consigan entender mas.
Delitos y Faltas
viernes, 30 de abril de 2010
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