martes, 18 de mayo de 2010

Prmvr, vrn, tñ, nvrn

El ser humano guarda una relación directa con la naturaleza. Nace en la primavera, como una flor, crece y se desarrolla y llega al máximo de su belleza como concepto de pureza. Después crecemos, las flores se convierten en fruto, como el fruto de nuestro esfuerzo de la juventud, el verano de la vida, el disfrute de tus cualidades plenas a la vez que todavía conservas muchas de las cualidades de la juventud, y así se llega al meridiano de la vida, el principio del otoño. Empezamos a estropearnos, a nadie le gusta en exceso el otoño, ¡ después del verano! pero las cosas no son tan malas en el otoño, un segundo verano, un poco menos aprovechable, pero en el fondo incluso mejor, ya que las hojas secas y caídas nos libran de muchas de nuestras preocupaciones, pero, sabemos que después llegará el invierno, y eso nos asusta. Unas condiciones más extremas. Nieve en el tejado, pero incluso así, tenemos la experiencia y la sensación de una vida larga, mientras nos preparamos para el fin.

El hombre guarda una relación directa con la naturaleza de los ciclos solares. Una vida de 80 años se puede descomponer aritmeticamente en 4 partes de 20 años, dando lugar a este texto.

tobalstylo
Preparandome para los 2 veranos: el real y el humano

No hay comentarios: